Esta es la parte golfa de la fiesta. La fiesta en sí. La parte "edificante" es cuando el sábado, tras levantarte con una cara de paqué, casi afónico, con la garganta reseca, una mijita de cefalea por haber "dormido poco", con el estómago trabajándose aún los medallones de ibérico con salsa de roquefort, inundados por los respectivos brugal con limón de rigor y acompañados por las dos porras con café, en el mejor de los casos te pones un café (este ya casero) o una manzanilla si la cosa está muy prieta y, mientras se deshace la sacarina, comienzas la evaluación del evento. Y digo en el mejor de los casos, pues en otros muchos, en lugar de en la cocina, la evaluación la haces en el curro al que te has ido directamente desde el Boheme, tras darte una rápida pero "reparadora" ducha en casa. Yo lo he hecho muchas veces.
Y ahora es cuando dices: "Ya hice otra vez el canelo. Pero vamos a ver, si al terminar de cenar en los Arcos nos bajamos a la cutre-discoteca (que solo se abre en estas ocasiones) y estábamos tan agustito con la Carrá y con el automático puesto, uno palante otro patrás, uno pa un lao otro pal otro y encima cuando te cansabas te sentabas a repostar en los cutre-silloncitos... con tu abrigo puesto en el respaldo, a qué coño tendría yo que irme a peregrinar de local en local, sufriendo las inclemencias del tiempo y el bajaros que voy a aparcar a tomar por culo del Boulevard, para al llegar a éste asomarte y decir vámonos a la Suite que aquí no se cabe"
Porque claro, en el Boulevard no se cabe, pero en La Suite entras de costado, esquivando los vasos del personal, tocando involuntariamente mas de una teta, pisando algún que otro zapato ajeno, huy perdón, cuelgas los abrigos como puedes en la repisa de los vasos, te haces un hueco en la punta... con el sitio que teníamos en la otra. Y lo malo es que cuando ya se va despejando un poco el asunto, que puedes hacer algún exceso con el automático, justo entonces, alguien dice "vámonos a otro, que este ya va decayendo". Ala, otra vez a peregrinar, otra vez a pasar frío,"¿a cual vamos?" alguien dice "al Boheme". Vale, todos pa el Boheme. Huy mira, hay sitio. Hay "ambiente" pero hay sitio. Pones otra vez el automático, te descojonas un rato con unas figurillas obscenas que encuentras por allí de algún otro grupo de peregrinos que se las han dejado... Pero claro, ya son las cuatro y media y empieza el desfile: "Bueno yo me voy que estoy de mañanas" "Yo voy con éstas a recoger las maletas al coche de la otra para llevarlas a casa de fulanita" "Esperaté que yo os llevo" (complejo de taxista)" Vosotras esperaros aquí que ahora volvemos". Y al volver... "no te quites el abrigo que nos vamos al Boulevard". Y claro, por fin hay sitio allí, a las cinco de la mañana... Los restos del naufragio que decíamos antes. Cuando te quieres dar cuenta hora de los churros. Ala, pa casa y lo demás ya lo conocéis.
Que verdad es el dicho de que el hombre (y la mujer) es el único animal que siempre tropieza dos veces en la misma piedra.

Y entre café y resaca te haces el firme propósito de que al año que viene no te meneas de Los Arcos. Bueno, pues ya verás como, cuando llegue el momento, vuelves a peregrinar cual pinguino emperador entre las gélidas escarchas de estas fechas. "C'est la vie".