martes, 18 de marzo de 2008

Tenía razón Ibarra: somos "una plaza dificil"

Durante el Acto Electoral del PSOE en la última semana de campaña, Juan Carlos Rodriguez Ibarra, que cerraba las intervenciones, dijo que Navalmoral de la Mata se había convertido en una plaza difícil para el PSOE. Y al margen de las posibles razones para que esto sea así, de las que habría que discutir largo y tendido, lo cierto es que no le faltaba razón en tal aseveración. Navalmoral de la Mata ha vuelto a llevar la contraria, el domingo 9 de marzo, otra vez más, a la Provincia de Cáceres, a la Comunidad Autónoma de Extremadura y a España. Ha votado mayoritariamente y a contra corriente al PP. Pero hay algunas cosas curiosas en los resultados que hay que ver con optimismo. Y es que desde que empezó a ser una plaza difícil para el PSOE, por primera vez en esta ocasión, los socialistas hemos recuperado casi el doble de votos que el Partido Popular. Esta es la otra cosa curiosa, el PP ha obtenido 1000 votos más en estas elecciones que en las Municipales del año pasado. Lo bueno es que el PSOE ha recuperado 1800 con respecto a las mismas elecciones.
Y si la comparación la hacemos con respecto a las anteriores Generales del 2004, el PP ha obtenido aún 122 votos más,pero lo bueno es que el PSOE casi le ha doblado también, obteniendo 225 votos más que en 2004.
¿Esto significa por fin un cambio de tendencia en el electorado moralo? No lo se, pero ¡ojalá!. Lo que pasa es que si los socialistas no encontramos un "precipitador" de ese cambio, el mismo puede tardar en venir, a ese ritmo todavía tímido, varias elecciones.
Para que luego le digan a uno "Navalmoral es de izquierdas..." y hasta te lo discutan. Si este tópico tan extendido en algunos dinosaurios locales de la izquierda fuese verdad, los moralos seríamos originales hasta en eso: seríamos de izquierdas, pero votaríamos a la derecha. , ¡que curioso!.
A lo mejor es simplemente que nos gusta llevar la contraria, la siniestra en lugar de la diestra y por eso muchos dicen lo de que "somos de izquierdas", pero refiriéndose a la mano en vez de a la política. No olvidemos que en las primeras Elecciones Generales de este país tras el Franquismo, en vez de ganarlas la UCD como en el resto de España, en Navalmoral de laMata las ganó inexplicablemente el PSOE. ¿Sería por llevar la contraria también entonces?
¿No habrá ningún sociólogo, politólogo, psicólogo o historiador que haya pensado en hacer su Tesis Doctoral al respecto de este pequeño detalle de Moralia?

miércoles, 12 de marzo de 2008

El triunfo de la alegría

Zapatero ya no es Presidente por carambola, como se pensaba la derecha de este país. Desde el domingo por la noche, aunque desde media mañana a la vista de los índices de participación se veía venir, Zapatero, a pesar de la correosa campaña electoral que ha realizado Rajoy vaticinando toda clase de desgracias si ganábamos los socialistas, vuelve a ser el ganador de las elecciones, junto con mas de once millones de españoles y españolas. Y vuelve a ser el ganador, por segunda vez. Justo las veces que se ha presentado a las Elecciones Generales, por mucho que le pese a la rancia derechona que nunca reconoció su primer triunfo.
Hacía muchos años que yo no había visto una campaña electoral tan intensa, tan agorera por parte de la derecha y con tanta carne puesta en el asador. Pero ha merecido la pena. Ha merecido la pena, incluso, sufrir una legislatura tan politizada y tan guerrera como la que hemos pasado. Pero ha merecido la pena.
Somos un millón de españoles y españolas más, los que preferimos una actitud positiva frente a la vida y frente a las dificultades, que un pesimismo extremo y amenazante como el que nos ha querido colocar Mariano Rajoy. Se me ponen los pelos de punta cuando lo pienso. Por lo menos con el bigotes, que también es un personaje antipático de cojones, al menos oficialmente "todo iba bien", pero es que con este, que es un poco menos antipático pero bastante más triste y gris, seguro que "todo iría mal".
Despejada esa pesadilla, pues, afrontemos los tiempos difíciles que pueden venir con una mirada positiva. Con alegría, coño, que así las penas son menos. Y con solidaridad, que esta la garantiza el próximo gobierno de Zp, frente al "sálvese quien pueda" que, con toda seguridad, hubiera gritado el gallego.
En Navalmoral no hemos ganado, pero hemos recortado un poquitín la distancia que nos separa del Partido Popular y en cualquier caso, hemos contribuido al triunfo de la alegría, de lo que estamos muy satisfechos. Al alcalde no le deben haber gustado mucho los resultados, pues aún no se ha dignado a felicitarnos. A mí me faltó tiempo para felicitarle el año pasado, tras conocer el resultado de las elecciones municipales, en las que fui su oponente. Afortunadamente para mi, NO SOMOS LO MISMO. Yo me apunto a la alegría y él es uno de los profetas del fin del mundo, que aquí, en Moralia, es evidente que hay muchos. ¡Qué le vamos a hacer!

martes, 4 de marzo de 2008

domingo, 2 de marzo de 2008

¿Es democrático buscar la abstención?

La mayor expresión y reafirmación de la democracia sería un 100% de participación de los ciudadanos en cualquier elección. Aunque hubiese, incluso, un elevado porcentaje de voto en blanco. Esto querría decir, democráticamente, que habría un elevado número de ciudadanos a los que no les gustarían ninguna de las opciones presentadas, pero al menos lo expresarían claramente, contribuyendo con esa actuación responsable a que las opciones pudiesen replantearse sus ofertas, si dicho numero de votos blancos fuese importante.
Esto obviamente es una utopía, pues en cualquier sociedad, por muy avanzada que esta sea, siempre habrá individuos que no crean en la democracia. Ese es su problema y los demócratas tendremos que aguantarnos.
Pero lo que no tendría presentación, es que alguna de las opciones que se presentan al refrendo popular, buscase, en lugar del apoyo mayoritario para ella, lo cual es lo más legítimo del mundo, elevar la abstención, calculando que ésta le pueda favorecer, toda vez que seguramente considere que su oferta ha llegado a un determinado techo de apoyo, el cual, en lugar de intentar sobrepasarlo, lo dan por hecho, aún sabiendo que éste, no les va a permitir ser la opción mayoritaria.
Para mi, una opción que actuase así, lo único que demostraría es, por una parte un falta de confianza en su propia oferta y por otra, una ausencia del mas elemental principio democrático, cual es la expresión libre del mayor número posible de ciudadanos a través de la participación. Aspecto éste fundamental, en mi opinión, para que una democracia sea realmente una democracia.
Por lo tanto, sería entendible que una determinada opción pidiese el mayor respaldo posible para su oferta y a los que ellos creyesen que podrían respaldar a otras opciones, intentasen convencerles de lo mala que podría ser ésta y les pidiesen claramente que o respaldasen la suya como mal menor o, en todo caso, manifestasen su disconformidad a través del voto en blanco.
Pues bien, quienes estéis de acuerdo con estas premisas, coincidiréis conmigo que lo de Gabriel Elorriaga, responsable de comunicación del PP, confesando en una entrevista al diario Financial Times la estrategia electoral del PP, que, según dichas declaraciones, estaría buscando la abstención entre los electores, o al menos, en parte de los mismos, no tiene presentación.
La afirmación concreta de este señor de: "Si podemos generar suficientes dudas sobre la economía, la inmigración y los temas nacionalistas, quizás se queden en casa"(los votantes socialistas indecisos), destapa en realidad la escasa convinción democrática del Partido Popular o, al menos, de sus actuales dirigentes.
Es que Elorriaga le ha dicho al periódico británico que la estrategia del PP "está centrada en los votantes socialistas indecisos", admitiendo que los dirigentes del Partido Popular son conscientes de que esos votantes nunca les van a respaldar en las urnas, por lo que "si podemos generar suficientes dudas ... "etc., revelando a la redactora del Financial Times que, a su juicio, la clave del 9-M está en esta estrategia" y que "el resultado de las elecciones dependerá del impacto de este mensaje" en los votantes socialistas.
Esto es muy triste para un demócrata convencido y aunque solo fuese por esta peculiar apreciación que de la democracia tiene evidentemente el PP, los electores, incluidos los suyos, deberíamos ir a votar masivamente. Unos al PSOE, como pienso hacer yo, otros al PP, como sin duda hará mucha gente y al resto de opciones, como están en su derecho y aquellos a los que no les convenza su propia opción o ninguna de las mismas, en blanco. Pero todos deberiámos darle a los dirigentes del PP una lección de democracia.